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El pasado 25 de mayo el periódico digital local castellondiario.com publicó un editorial titulado «Marginados» en el que se criticaba con dureza la postura oficialista ante los atentados islamistas y en general sobre lo llamado «políticamente correcto» (en realidad marxismo cultural) y de cómo esta prensa censura cualquier opinión que se sale de lo aceptable oficialmente. El editorial decía:

Marginar política, social, intelectual y mediáticamente a aquellos que no comulgan con lo políticamente correcto se ha convertido en el “deporte nacional”.

Los políticos desprecian e intentan marginar “la opinión de la calle”, no les interesa bajar a la arena de donde se dicen las verdades y donde se exponen las verdaderas preocupaciones de la ciudadanía.

Además, reconocía las presiones que sufren los medios que, como el suyo, pretenden dar una versión alternativa de la realidad:

Aquí, en España, somos más sutiles. La picaresca nacional la llevamos en la sangre. Aquí amenazan con retirarle la publicidad institucional a aquellos medios que se les ocurre, por ejemplo, cubrir los actos públicos de VOX. La verdad, sobre todo si hablamos de terrorismo, duele. No les digo nada si se te ocurre informar sobre un acto de Democracia Nacional, si pueden te retiran hasta la licencia. Ese es uno de los espíritus democráticos en que está basada la información hoy día. Podría contarles cosas sobre “nuestra libertad de prensa” que les harían dudar de mi cordura.

Damos fe de la realidad de lo que denuncia este medio, pues la censura en la prensa local y provincial contra DN es total. El 19 de noviembre del año pasado un centenar de proetarras atacaron violentamente la sede de DN ante la permisividad del Subdelegado del Gobierno. Un ataque muy violento que de haberse producido en Guipúzcoa contra una sede del PP habría sido portada de todos los periódicos nacionales. Pero la prensa local no quiso saber nada del asunto, la misma prensa que no duda en darle publicidad a cualquier «ataque» ridículo (como una simple pintada) contra una sede de un partido oficialista.

A las pocas semanas, apareció una pintada firmada por DNJ con el lema «Stop Islamización de Europa» en un municipio de Castellón. La prensa se hizo eco del suceso, pero sólo para alertar de la islamofobia y para denunciar «las pintadas racistas». A pesar de que dijeron que la pintada iba firmada «por un partido político» en ninguno momento lo mencionaron. La pintada fue borrada en 24 horas. Qué diferencia con las pintadas de los grupúsculos proetarras, que están años en las fachadas sin que nadie las toque.

Hace unas semanas, tras un nuevo intento de ataque a la sede de DN en Castellón, de nuevo la prensa mencionó el tema, pero diciendo que la sede pertenecía a otro partido que nada tiene que ver con DN. Un «error» deliberado pues saben de sobra la realidad. Cuando se les comunicó que era la sede de DN ¿rectificaron? No. La noticia desapareció de los digitales. Hecha esta denuncia, una periodista de una radio local (con presencia en toda España) entrevistó al delegado de DN Castellón, Juan Sales, para hablar sobre el tema. La entrevista debía emitirse al día siguiente, pero no se hizo. Había recibido presiones de sus superiores. Cuando se le pidió al menos el audio de la entrevista dijo que no era posible «porque se había perdido».

¿Quién controla la prensa «libre»?¿hay orden directa de no mencionar a DN en la prensa local?¿es realmente libre o depende de la publicidad institucional y de las licencias del poder político de turno?¿por qué esta censura a DN mientras que otros grupos aparecen de manera regular en la prensa, no sólo la provincial sino directamente en la nacional?

castellon@democracianacional.org