Aunque ya estaba en guardia ―sospechando que la Fiesta de la Hispanidad iba a ser la espoleta que iba a desencadenar otra descarga de la estúpida metralla podemita―, he de confesar, damas y caballeros, que, después de escuchar otra vez las barrabasadas demagógicas y basureras de estos radikales, estoy muy harto y no puedo soportarlo más.

El virus se extendió rápidamente por las redes sociales, por los patios okupados, por las cloacas mediáticas, por los desvencijados cerebros del progrerío: #mipatriaeslagente.

También les confieso que, cada vez que oigo la palabra «gente» en boca de estos mentecatos, me ocurre igual que cuando escucho el vocablo «cambio»: que  me dan ganas de coger la fusta del «Tío de la Vara», pintarme la cara de rojigualda, e invadir algo… algo que yo me sé.

Pero vamos a ver, podemita coletudo: «¿Qué es la gente?», ese  vocablo que masticas como si fuera chicle con tus mandíbulas lobunas. Pues, como diría mi paisano Bécquer, «la gente no eres tú».

#noeresgente, porque ganas más de 100.000 € al año, y la gente no gana eso, y mucho menos la gente necesitada a la que dices querer rescatar, pero, desde luego no con tu parné, sino con el  dinero de los ricos, porque tú, evidentemente, no lo eres.

#noeresgente, porque no dedicas ni un solo euro a dar de comer a esos miles y miles de niños hambrientos con barriga biafreña que, según tus denuncias, pululan por las desdichadas y tercermundistas ciudades españolas.

#noeresgente, porque en España la gente es mayoritariamente católica, y tú eres un ateo consumado, que apoya a las quemaoras de católicos, además de perseguir a la Iglesia por tierra, mar y aire, pretendiendo arrancarle a la fuerza los derechos que se ha ganado con su sempiterna labor de ayuda a esa gente que tú pretendes rescatar.

#noeresgente, porque te molestan los niños, te horrorizan los paseos por el parque en plan familiar, y eso es lo que hace la gente normal, no los lobos esteparios e inadaptados como tú.

#noeresgente, porque en España hay 8 millones de pensionistas ―entre los que estoy yo―, y nos tienes fobia porque solemos votar a la derechona, con lo cual vienes a decir que tampoco somos gente. Querrás decir «tu gente».

#noeresgente, porque pretendes, con extraños contubernios, crear un terrorífico gobierno alternativo que traicione usurpe la voluntad de un gentío de 8 millones que ha dado el triunfo al Partido Popular.

#noeresgente, porque no eres sino otro niño de papá, becado hasta el tuétano, un progre incubado en las asambleas calimocheras de la Complotense, que no tienes ni idea de la vida de la gente.

#noeresgente,  porque no vas a los desfiles de la Hispanidad por no mancharte haciéndote  una foto con los corruptos de los Gúrtel y los Bárcenas; sin embargo, no tienes reparos en pasearte y hacerte fotos con los Otegis y compañía, con terroristas varios, con antiespañoles, antipatriotas y secesionistas de todo pelaje, incluso con aquellos catalanitos del 3%. Eso sí es hispanidad, ¿verdad, Señor Coletas? Es más terrible mangar 1 milloncejo que disparar un tiro en la nuca, ¿verdad, señor Turrión?

#noeresgente, porque dices que no quieres aparecer codo con codo con las élites encorbatadas, sin reparar en que también tú la llevas, aunque roja, eso sí. Se ve que llevar corbata es peor que ser un terrorista.

Confiesa, Pablenin, que, si rechazas la Fiesta de la Hispanidad, es porque no te sientes español, porque el Nuevo Orden Mundial te ha puesto ahí para destrozar nuestra Patria, y porque si amaras España serías sospechoso ante los regímenes bolivarianos que te nutren de potosíes. Con esas banderas, y las gays, sí te gusta envolverte.

Si tu patria es la gente,  tienes un país muy exiguo y muy especial, pues si no te gustan ni los niños, ni las familias que pasean por el parque, ni los ancianos, ni los derechones, ni los encorbatados, ni los pijos, ni los señoritos, ni los católicos, ni los taurinos, ni los banqueros, ni los ricos, ni los empresarios ―llamaste terrorista a Amancio Ortega―, ni  incluso los heteropatriarcas, ¿cuánta gente te queda, Turrión?

Pobre jefezuelo de falansterios bolivarianos y patios okupados, que no crees ni en la familia, ni en Dios, ni en la Patria… pobre reyezuelo de trincheras y barricadas, señor de vivacs y asambleas, «patrialess», inadaptado arengador de gente tan avinagrada como tú, a la que quieres alienar para que comparta tu amargura infinita, apuntando al cielo en el que no crees con tu grotesco puño en alto.

Porque tu patria es solamente tu gente, la cual, si descontamos los colectivos a los que detestas ―que ya nombré anteriormente―, estaría formada por zarrapastrosos y perroflautados de toda ralea, okupas, Bódalos matoniles, Alfonsitos metralleros, Maestres asaltacapillas, Echeniques tramposillos, Errejones black, Monederos alasaca, Hàsels tocacojones, camaradas Otegis, vestales femens, homopatriarcas, veganos enloquecidos, animalistas antipersonas, ninis cojomantecas, progres universitarios con acné que quieren destruir el sistema porque es lo que se lleva, cheguevarianos de boina y mariscada, y toda una inmensa legión de personajillos frustrados que achacan envidiosamente las culpas de su incompetencia, su ineptitud y su infelicidad al sistema.

Esta es tu gente, mesías de verbena. Y, ¿sabes cuál es tu patria?: es un lóbrego mundo subterráneo, un reino de sombras repleto de endriagos, cuya fiesta nacional es Halloween. Sí, tu patria es el Tártaro, lindando con el Averno.

Por eso, la verdadera Fiesta de la Hispanidad está todavía por venir, pues su fecha definitiva se está incubando en el futuro: será aquel esplendoroso día en el que tú y tu gente volváis definitivamente al lugar del que habéis salido.

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