En este día en el que toda la clase política, sin excepción (excepto VOX) se ha unido para renovar lo que ellos llaman el Pacto de Estado contra la «violencia de género», desde DN volvemos a pedir, como estamos haciendo desde hace más de 15 años, la derogación de esta Ley y de toda la falsa propaganda que la rodea.

Una Ley que, a pesar de las gigantescas cantidades de dinero empleadas que, en su mayor parte, van a chiringuitos que no sirven de nada, no ha conseguido reducir aquello con lo que pretende acabar, el supuesto «machismo español», que sería el causante de esta violencia. Y es que no puedes acabar con aquello que no existe.

Existe lo contrario, la feminización de los hombres españoles, por multitud de factores que no vienen al caso, hombres que ni de lejos serían capaces de cometer esos supuestos crímenes terribles que les adjudican contra las mujeres.

Lo que sí existe, es el «machismo» importado desde fuera, justamente por esas poblaciones foráneas que han venido a España en los últimos 20 años y cuya llegada a España es aplaudida y fomentada por los mismos lobbies izquierdistas feministas que dicen combatir el machismo. No es casualidad que el aumento de las agresiones a las mujeres en España coincida con el aumento de la inmigración, al igual que el ya tristemente famoso tema de las manadas sexuales, un fenómeno desconocido en España hasta hace poco y que en su inmensa mayoría está protagonizado por personas extranjeras.

¿Existen hombres que agreden a las mujeres? sí, igual que mujeres que agreden a hombres, ancianos y niños, igual que parejas homosexuales (mujeres y hombres) que se agreden entre sí. De hecho, en el caso de los niños, las mujeres agreden más que los hombres. E incluso, en el caso de los hombres, habría que ver hasta qué límite de desesperación les han llevado las injustas leyes actuales, capaces de destruirle la vida a un hombre con una denuncia falsa que, por mucho que sigan con la matraca de que apenas existen, por supuesto, sí que existen, y son muchísimas. Si el 80% de las denuncias acaba en absolución, no exageramos si calculamos que al menos el 50% de ellas deben ser falsas, un auténtico negocio con el que lobbies y bufetes de abogados (y abogadas) feministas se forran a costa de destruirle la vida a un hombre.

¿Es esto la «justicia patriarcal»?¿la que indulta a Juana Rivas?¿la del Tribunal Supremo que avala la sentencia totalmente injusta a la manada sevillana, por muy impresentables que fueran los miembros de esta manada?

Y mientras tanto, sigue la farsa, siguen llegando miles de millones desde la UE para sostener este engaño, sigue la propaganda «de género» en los colegios y en las televisiones (las mismas televisiones que defienden la dictadura sanitaria) siguen destruyendo las relaciones hombre-mujer, siguen los ataques contra los hombres ( a ellos sí, por el hecho de serlo) siguen ocultando la nacionalidad de los agresores cuando no son españoles y decenas de miles de hombres españoles siguen viviendo un infierno todos los días.

O se cambia la Ley de Violencia de Género y se controla parte de la inmigración que está llegando a España, o este problema solo va a empeorar.

pacto