La UE empezó a perjudicar a España incluso antes de nuestra entrada en ese nefasto club en 1986. Durante las negociaciones previas, en especial con Francia, el país galo se convirtió en un santuario de etarras. Los franceses usaban a ETA como una palanca para debilitarnos en las negociaciones, pues querían que España entrara en la UE pero sometida a los intereses del eje franco-alemán.

En efecto, estos dos países recelaban de España, un país que en las décadas previas había experimentado un salto adelante social, económico y demográfico sin precedentes y que amenazaba a medio y largo plazo la hegemonía franco-alemana en la UE. Había que desguazar España. Pero no solo eran Francia y Alemania. También Estados Unidos, Marruecos, Inglaterra, Arabia Saudí, Israel…el club de países a los que les interesaba una España débil y sumisa era muy amplio. Para conseguir su objetivo, todos estos países financiaron y planificaron la llamada “transición española”, subcontratando a una larga lista de traidores dentro de España para ejecutar ese siniestro plan. Entre esos traidores destacaban el rey Juan Carlos y el PSOE de Felipe González.

A partir de ahí todos conocemos la historia. Primero se cargaron la agricultura, la ganadería y la pesca, pues el plan de las multinacionales de la UE es importar los productos primarios del Tercer Mundo, pues así los beneficios son mayores. Para ello aprueban acuerdos de libre comercio con Sudáfrica, Marruecos, MERCOSUR…y los que vendrán. Después se cargaron nuestra industria pesada (y la industria ligera relacionada) y forzaron la privatización de nuestras empresas públicas estratégicas. Mucho se habla de los fondos estructurales pero la realidad es que aquellos países que invirtieron dichos fondos en España los han amortizado de sobra pues mucho de ese dinero se empleaba justamente en contratar empresas de esos mismos países.

A nivel social y cultural, la UE, como buena sucursal que es del proyectado Gobierno Mundial, nos impuso la agenda de reducción masiva de la población con sus clásicas medidas: ideología de género, feminismo radical, aborto libre y agenda LGTB, que han provocado un hundimiento de la natalidad que nos lleva a la extinción como pueblo.

Como consecuencia de lo anterior, la UE ha decidido importar en masa musulmanes, africanos y asiáticos para que sean los “nuevos españoles”. Por eso la mayoría de la UE firmó el Pacto Global de la ONU por la inmigración y apoyaron guerras criminales como las de Libia o Siria, que provocaron estampidas de millones de inmigrantes hacia Europa. Por eso la UE nos quiso convencer en 2015 que debíamos aceptar al millón de falsos “refugiados sirios” y este mismo año Merkel y Soros (el capo en la sombra de la UE) forzaron a su títere Pedro Sanchez a que España se convirtiera en el mayor receptor de inmigración ilegal de Europa.

La UE nos impuso el euro, una moneda controlada por la banca y los fondos de inversión privados mundiales a través del BCE, robándonos la soberanía monetaria y creando una deuda impagable que nunca vamos a poder pagar. Una moneda que ha sido letal especialmente para España.

En cuanto a los separatismos anti-españoles, la UE los favorece de forma más o menos discreta, pues los utiliza (como Francia con ETA) como una palanca para debilitar al Estado Nación español y así conseguir más traspasos de soberanía a Bruselas. Por eso protegen a Puigdemont en Bélgica y en Alemania y por eso ahora el Tribunal de la UE vuelve a darnos una bofetada diciendo que Oriol Junqueras tenía inmunidad euro-parlamentaria cuando fue condenado por el Tribunal Supremo, lo que es el primer paso para la anulación de todo el proceso. Puigdemont también saldrá beneficiado por esta decisión, igual que las docenas de etarras y violadores que la UE sacó a la calle en España tras derogar la doctrina Parot.

Como venimos repitiendo una y otra vez, no hay ninguna «trama rusa» por mucho que la traidora derecha liberal nos quiera convencer de lo contrario. La única trama es la de los separatistas, los gobernantes de España y los de la UE, que están compinchados para acabar con la soberanía y la independencia de España.

Por eso, la única solución es nuestra inmediata salida para siempre de este engendro llamado Unión Europea.

Spexit