Viendo la reacción de algunos  militantes izquierdistas y anti-racistas ante los graves hechos ocurridos en Alemania, ante los cuales estos militantes han culpado a las propias mujeres acosadas (por su comportamiento «inadecuado») y a los europeos en general por su «discurso xenófobo», recuperamos este artículo publicado hace años en la web de DN pero que, como vemos, continúa de plena actualidad. Imprescindible leerlo para entender el nivel de enfermedad mental al que ha llegado esta gente y, también, para que el resto de la sociedad reaccionemos, ya que estos enfermos, por increíble que parezca, controlan nuestro sistema político, los medios de comunicación y la vida educativa y cultural de nuestra Nación.

¿SON LOS PROGRES ENFERMOS MENTALES?

Se está tramitando en Galicia la Ley de Apoyo a la Familia y a la Convivencia, un tímido intento por parte del PP regional de aumentar la natalidad gallega, una de las más bajas de España. La izquierda regional del PSOE y del BNG han mostrado su rechazo radical a la misma, calificándola de “ultraderechista”.

Esto ocurre, como viene denunciando DN desde hace años, en un momento de hundimiento de la natalidad española sin precedentes en nuestra historia y que amenaza con llevarnos a la extinción física en pocas generaciones. Un momento en el que incluso los liberales, esos que han estado ignorando el problema y que hasta hace dos días apostaban por la entrada masiva de inmigrantes para solucionarlo, empiezan a caerse del burro y se dan cuenta de que el hundimiento demográfico español es un problema muy serio. Eso sí, no esperemos nada de estas leyes que ha hecho el PP no sólo en Galicia, sino también en Madrid o Valencia. A la hora de la verdad, la inmensa mayoría de las mujeres que se benefician de estas leyes y que son ayudadas por estas organizaciones de “ayudas a las madres“ son inmigrantes. Además, el PP no hizo nada cuando gobernó España, sino que disparó el aborto, hundió aún más la natalidad y llevó el gasto social de apoyo a las familias a las cotas más bajas de Europa.

No se trata sólo de ayudar a las embarazadas, se trata de que los padres tengan trabajo y que sean empleos mínimamente estables, algo imposible mientras se nos obliga a “competir” con chinos, indios y  marroquíes. Se trata de salarios dignos, se trata de que los jóvenes tengan acceso a una vivienda para poder formar una familia, se trata sobre todo de cambiar de forma radical la mentalidad de la sociedad, hoy en día infectada por el virus progre-izquierdista hasta niveles suicidas.

Pero lo realmente llamativo es el odio y la hostilidad de la izquierda hacia esta medida. Se diría que les preocupa que aumente la natalidad española ¿pero por qué? La respuesta es que desde hace unos años la auténtica gente de izquierdas ha sido desplazada del poder en los partidos y medios de izquierdas siendo sustituidos por los conocidos popularmente como “progres”. ¿Y qué es un progre? Simplemente: un enfermo mental cuya ideología es el auto-odio. Hay que tener muy claro que un progre no es una persona de izquierdas, aunque él diga lo contrario. Existe mucha gente honrada y trabajadora de la auténtica izquierda que rechaza la ideología de los progres. Muchos de ellos están hoy en DN.

Un progre es una persona que odia a su propio país, a su propia cultura, historia y tradiciones. Un progre está convencido de que los europeos, y en particular España, son los culpables de todos los males existentes, por lo que un mundo sin europeos será un mundo mucho mejor. Por eso, el último objetivo de los progres europeos (en especial de los españoles) ha sido y será siempre la destrucción de su propio país. Por eso son tan amables con el islamismo y tan hostiles al cristianismo, por eso apoyan que se abran las puertas de Europa a decenas de millones de inmigrantes, por eso han hundido nuestra natalidad, por eso han implantado en Occidente el pensamiento único de lo políticamente correcto, que no es otra cosa que el marxismo cultural cuyo origen es la Escuela de Frankfurt. Un movimiento cuyo objetivo último es la destrucción de España, y para eso el paso previo es desmoralizar y hundir a la población haciéndoles sentir odio y vergüenza hacia sí mismos, odio por su país y por su cultura.

El PSOE: el cáncer de España (1)

En España, todo este movimiento tiene su base en el PSOE y en todas las organizaciones y medios de comunicación que se mueven a su alrededor. Incluso han logrado colocar a uno de los suyos en la presidencia del país. Tras décadas en funcionamiento, hoy están muy cerca de su objetivo. A través del sistema educativo, de los medios de comunicación, de las películas, de las series de televisión, de las discográficas, de fomentar el auto-odio, el ultraizquierdismo y las drogas entre la juventud, etc han conseguido contagiar su enfermedad mental a una parte importante de la sociedad, que ha asimilado esas ideas auto-destructivas.

Destruyeron el sistema educativo acabando con la cultura del esfuerzo, destruyeron nuestra economía productiva y energética, cualquier cosa que nos diera un mínimo de independencia económica, destruyeron nuestra agricultura e industria, simpatizaron con el odio anti-español de los separatistas, por eso les dan alas constantemente e incluso aplaudieron los atentados de ETA en el pasado. Con el aborto, con el ataque a la familia y a la moral del pueblo español hundieron nuestra natalidad, que ya en estos momentos se acerca al punto de no retorno. Por eso no quieren que aumente la natalidad autóctona, por eso, como solución, sólo nos ofrecen la entrada de millones de inmigrantes que nada va a solucionar y que sólo traerá delincuencia, precariedad laboral, problemas sociales de todo tipo e islamizacióncreciente. Saben que la inmigración masiva y el multiculturalismo  son otra forma de fomentar la destrucción nacional.

Todo este entramado “progre” es un virus mortal interno que nos lleva al suicidio nacional, por lo que debe ser eliminado cuanto antes, con métodos pacíficos y democráticos, pero eliminado. De lo contrario, serán ellos los que nos eliminarán a nosotros.

(1) Hoy en día hay que añadir a Podemos y, por supuesto, el PP o Ciudadanos también aplican esta ingeniería social allí donde gobiernan.

lavado cerebro