El mismo presidente Rajoy que nos aseguró que no habría referéndum y que se cansó de decirnos que no habría DUI porque las empresas se estaban marchando de Cataluña, nos asegura ahora que restituirá el Estado de Derecho y la pregunta obvia es ¿Por qué deberíamos creerle?

Ha quedado acreditado que la estrategia de la tortuga, yendo despacito, pasito a pasito y escondiendo la cabeza cuando viene mal dadas, no funciona.

Puigdemont, Junqueras y su banda de perroflautas de las CUP tienen secuestrada a toda una nación, están hundiendo la maltrecha economía, están creando el clima propicio para que cualquier chispa desencadene una guerra civil, se están burlando de todos los españoles y nuestro Estado no mueve ficha para detenerlos de una vez abochornándonos día tras con un espectáculo lamentable. Y lo peor, lo están haciendo una sucia pandilla de cobardes que no tiene valor ni para votar a mano alzada tan trascendental y mortal decisión. Si lo están haciendo es solo porque enfrente tienen a un Estado gallina consentidor e indeciso.

Todo ello en un clima internacional de tensión, con el islamismo llamando a nuestra puerta sur, con un desastre en ciernes de proporciones inconmensurables dada la sequía y los incendios masivos.

Hemos de girar la cabeza, dejar de mirar a Pugdemont y exigir al presidente de la Nación y al Jefe del Estado, al Rey, la salvaguarda radical, valiente y arriesgada si es necesario, de la nación española.

No soy el único que piensa que esto acaba mal, muy mal y que quizás los hijos de España se vuelvan a ver envueltos en su peor pesadilla, una guerra entre hermanos y por ello los patriotas debemos estar preparados física y mentalmente pues cualquier situación puede ser el desencadenante.

A partir de ya pido a todos nuestros simpatizantes y militantes que apoyen toda demostración unionista que se dé en España, convoque quien convoque, pero dada la tibieza de los “constitucionalistas”, tibieza que linda, si no es que sobrepasa, la traición, exigimos al gobierno menos diálogo y contemplaciones con los criminales patricidas y más dureza y rotundidad. Solo la firmeza, antes de que se desate la catástrofe, evitará luego males mayores. Por ello, mañana, nuestro grito en toda España, no debe ser de complicidad con el Gobierno sino de exigencia:

¡Rajoy, traidor, detén a Puigdemont!

Comunicado de Manuel Canduela

Presidente de DEMOCRACIA NACIONAL

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Ante el traicionero pacto RAJOY-PUIGDEMONT