Lucio Peñacoba

Lucio Peñacoba

Parece indiscutible que el fenómeno está ahí. Cada vez que hablo con uno de mis conciudadanos hay dos factores que se repiten irremisiblemente; una sensación de alarma, pues perciben la magnitud del problema que ahora con la llegada de refugiados a nuestros países, que empezamos a sufrir de forma directa, y por otro lado un total desconcierto e incapacidad para entender lo que está aconteciendo.

Cabe preguntarse; “¿Es realmente tan complejo el conflicto como para que su comprensión escape al ciudadano medio?”. Y la respuesta es, sencillamente, no. No lo es. Como cualquier escenario bélico en el que ambos bandos tienen una composición poco homogénea y en el que se entrelazan alianzas ideológicas, económicas y geoestratégicas, no es un conflicto sencillo, pero créanme, nada que una persona normal no hubiera podido entender sin la contaminación informativa y la premeditada desorientación que nuestros medios de comunicación de masas, sin excepción, han llevado a cabo con notable éxito. Hasta tal punto han conseguido desinformar que la mayoría de nuestros conciudadanos no sería capaz de decir a grandes rasgos cuáles son los dos bandos enfrentados.

Síganme un momento y verán cómo la cosa no resulta tan complicada. Recientemente, podíamos leer en prensa el siguiente titular; “Rusia, Siria e Irán coordinarán en Bagdad la lucha contra estado islámico”. ¿Lo ven? No es tan difícil, ya tenemos a uno de los bandos bien definido: Rusia, Siria e Irán.

Veamos cuáles son las cabezas visibles del otro bando en conflicto. En un reciente artículo del político y columnista conservador Patrick J. Buchanan publicado en “The American Conservative” podíamos leer que… “sus aliados, los turcos, los israelís, los sauditas y los árabes del golfo…”. Bien, ya tenemos el otro bando en conflicto: EEUU, Israel, Turquía, Arabia Saudí y el resto de monarquías del petrodólar.

¿Verdad que para explicar esto no hace falta horas de informativos televisados ni toneladas de papel de periódico impreso? Pues nuestros medios de comunicación aún no han conseguido que ni siquiera esto le quede claro al público general.

Por un lado tenemos a los principales países chiitas (Siria e Irán) apoyados por una gran potencia, Rusia; y por otro a los países sunitas (Arabia Saudí, etc.) respaldados por una gran potencia EEUU-Israel.

Como en cualquier conflicto existe una línea de frente, pero incluso esto parece no estar claro. En este caso está el escenario sirio, esto sí parece saberlo todo el mundo, pero hay al menos otras dos zonas de combate: la frontera turca con los kurdos, donde se están produciendo intensos combates, y Yemen que está siendo asolado por la guerra aunque esto parece pasar casi inadvertido por nuestras televisiones.

La verdadera patata caliente del conflicto son las milicias islámicas radicales encabezadas por el Estado Islámico y que aglutina a otras organizaciones afines. La mala imagen que les ha acompañado desde su nacimiento, debido a su fanatismo y brutalidad, hace que nadie quiera reconocer que son sus hombres sobre el terreno, y sospecho que es precisamente lo que origina que nuestros muchachos de la prensa enmarañen innecesariamente el conflicto para que nadie consiga enterarse de nada. Pero verán ustedes cómo hasta esto resulta más sencillo de lo que parece.

Examinemos los tres focos de combate, veremos en qué lado luchan estos fanáticos amigos de las ejecuciones filmadas y verán como todo queda claro.

Empecemos por el frente kurdo, donde los milicianos kurdos y el Estado Islámico están combatiendo sin tregua. El presidente kurdo, Masud Barzani, reconocía en agosto que Irán había sido el primer país en facilitarles armas para combatir contra el Estado Islámico. Por otro lado y por las mismas fechas la cadena de televisión Al Jazeera aseguró que soldados iraníes habían llegado a cruzar la frontera durante unas horas para ayudar a los combatientes kurdos, en la comarca de Jalawla, a 30 kms de Irán, a frenar el avance de las tropas del Estado Islámico. El ministro de Interior iraní reveló que el presidente Hasan Rohani había marcado las ciudades santas chiítas de Nayaf y Kebala como líneas rojas; “Si cayeran en manos de los extremistas suníes del Estado Islámico no habría restricciones para intervenir“. Hay muchas más noticias en este sentido, pero intentaré no abrumarles con datos. Creo que con lo expuesto es fácil entender que en el enfrentamiento entre Estado Islámico y los kurdos, estos últimos están siendo ayudados por Irán. ¿Recuerdan que uno de los bandos era Irán-Siria-Rusia?

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Masud Barzani

¿Qué está haciendo el otro bando, Turquía-Israel-EEUU-Arabia Saudí, en este enfrentamiento entre kurdos y Estado Islámico? Pues bien, no es difícil encontrar multitud de referencias a los ataques que las milicias kurdas, las únicas fuerzas que están luchando contra el Estado Islámico en esta zona, están sufriendo por parte de Turquía. La tensión entre kurdos y las autoridades turcas es tal que ha llevado varias ciudades del “Kurdistán turco” a proclamar su autonomía, como es el caso de la ciudad de Cizre, actualmente cercada por el ejército turco. Mientras, las acciones del ejército turco contra las milicias kurdas se multiplican, así como los ataques de milicianos kurdos del PKK contra militares y policías…

En definitiva, en esta línea de frente tenemos al Estado Islámico luchando contra los kurdos, que están siendo apoyados por Irán (bando Irán-Siria-Rusia) y por otro lado tenemos a los turcos, que a su vez están machacando a los kurdos. No parece muy difícil entender en qué lado está jugando Estado Islámico ¿verdad? Lo cierto es que resulta tan sencillo de ver que incluso un periodista español podría llegar a entenderlo si se esforzara, salvo que el problema sea explicar a la opinión pública por qué nuestros aliados de la OTAN – Turquía están combatiendo contra las mismas tropas kurdas contra las que lo hace Estado Islámico.

Veamos qué ocurre en la siguiente línea de frente.

El conflicto de Yemen es bastante complejo pero, simplificando la situación, nos encontramos con dos bandos principales. Por un lado tenemos al presidente Mansur al-Hadi, musulmán sunita, que es respaldado por una coalición encabezada por Arabia Saudí (bando Turquía –Israel-EEUU-Arabia Saudí) y por otro lado nos encontramos a unos rebeldes, los hutíes, que son chiítas y se encuentran respaldados por Irán (bando Irán-Siria-Rusia).

Los rebeldes hutíes tomaron el control de la capital de Yemen, Saná, y habrían ganado el conflicto si no fuera por la intervención del ejército saudita. A la intervención de Arabia Saudí en el conflicto se le dedica poco tiempo en nuestros informativos, pero es tan intensa que se estiman en unos 720.000 millones de dólares el dinero que ya ha gastado, y se calcula que ha bombardeado en unas 35.000 ocasiones objetivos de los rebeldes chiítas. Los ataques están siendo a tal escala y de tal intensidad que el presidente de ONU, Ban Ki-moon, declaró; “La agresión realizada en Yemen por la coalición liderada por Arabia Saudí está devastando a la población civil”. Es una lástima que la prensa occidental, con su impagable celo informativo, no considere la acción de los aliados de EEUU e Israel como una noticia de interés humanitario.

Estados Unidos también ha intervenido, aunque en menor medida. Cabe recordar los 28 ataques aéreos lanzados por el ejército norteamericano en Sa´dah contra posiciones insurgentes en el 14 de diciembre de 2009. ¿Cuál es la posición de Turquía, el otro aliado de la coalición? Pues según las declaraciones de su presidente, el señor Erdogan, en marzo de 2015; “Estamos del lado saudí con todos nuestros medios”.

Como vemos los dos bandos en conflicto se repiten: de un lado Turquía, Israel, EEUU y Arabia Saudí; del otro Irán, Siria y Rusia.

Como no podía ser menos, también en este conflicto encontramos milicias musulmanas, principalmente Hezbollah y Al Qaeda, que en esta zona del mundo es conocida como Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP).

Y una vez más se alinean en el conflicto de forma previsible. Hezbollah que es una milicia chiíta se ha alineado con los rebeldes chiítas apoyados por Irán (Hezbollah también está combatiendo en Siria junto a rusos y el gobierno sirio). Por supuesto Al Qaeda, que es una milicia sunita, declaró la “Guerra Santa” contra los rebeldes chiítas en el 2011 por medio de un vídeo protagonizado por Saeed Ali al-Shihri, jefe adjunto de Al Qaeda en Yemen.

Una vez más, la principal complicación para la prensa occidental es que, si dejan claramente definidos estos bandos, la primera pregunta con la que se encontrarían por parte del ciudadano de a pie sería: ¿Entonces Al Qaeda está luchando contra las mismas tropas contra las que luchan EEUU, Arabia Saudí y Turquía? Y la una vez más la respuesta es sí.

Por último nos queda el escenario principal, Siria, en donde una vez más nos encontramos los mismos bandos. EEUU, que ya durante el comienzo del conflicto pidió una zona de exclusión aérea, una estrategia que también siguió en su día con notable éxito en Libia, donde una vez conseguido el mandato de la ONU lo usó para algo más que impedir que la aviación de Gadafi pudiera volar, lo cierto es que usó fraudulentamente el mandato de la ONU para destruir desde el aire a las fuerzas terrestres de Gadafi allanando el camino a los rebeldes que básicamente eran una vez más islamistas radicales que hoy engrosan las filas de Al Qaeda y el Estado Islámico.

En esta ocasión, cuando EEUU pidió la zona de exclusión aérea en Siria, Rusia utilizó su derecho de veto para impedírselo. Los rusos debieron pensar aquello de que “si me engañas una vez tú quedas como un mentiroso, pero si me engañas dos yo quedo como un imbécil”. Aún así EEUU no ha dejado de suministrar armas y dinero a los insurgentes sirios, su aliado Turquía incluso ha permitido la instalación de bases en su territorio donde las milicias islamistas son entrenadas, y como demostraban unos vídeos filtrados este verano los servicios de inteligencia turcos han llegado a escoltar a terroristas del Estado Islámico hasta territorio sirio.

Por su parte Israel entre otras cosas ha protagonizado varias incursiones aéreas contra objetivos de Bashar Al-Assad y lo más importante, ha utilizado una vez más la influencia de el Lobby Sionista en Estados Unidos para empujar la política de su aliado en la dirección correcta, demostrando por enésima vez quién manda en Washington, citemos por poner un ejemplo a Eloit, Engel, Richard Perle y Elliott Abrams, los tres pertenecen a partidos y organizaciones distintas, pero los tres tienen algo en común, todos ellos son destacados y reconocidos sionistas y los principales impulsores de las sanciones y bloqueos decretados contra el gobierno sirio por el Congreso y Senado de Estados Unidos.

En cuanto al último de los aliados, Arabia Saudí, parece que a día de hoy muy pocos analistas se atreverían a negar que son los principales financiadores del Estado Islámico.

Por otro lado en el bando (Rusia, Irán, Siria) el apoyo Ruso se ha ido incrementando desde el comienzo sus ayudas a Siria y de hecho en las últimas semanas parece haberse multiplicado y no sólo a nivel diplomático, ya que en este momento está enviando armas a gran escala e incluso ya tiene tropas sobre el terreno, algo que Irán y Hezbollah los otros componentes de esta alianza ya llevan tiempo haciendo.

¿Pero (EEUU, Israel, Arabia Saudí, Turquía) tienen hombres sobre el terreno? No, los combatientes sobre el terreno que defienden los intereses y objetivos de estos contendientes son las milicias islámicas radicales, algo que EEUU ya ha hecho por otra parte en otras ocasiones. ¿Recuerdan cuando los talibanes eran unos héroes que luchaban contra la tiranÍa soviética? Si hasta el mismísimo “John Rambo” se alistó en sus filas en una súper producción cinematográfica, también los islamistas radicales han sido los protagonistas indiscutibles del derrocamiento de Gadafi, etc.

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En Siria la “ensalada” de milicias islamistas es amplísima, pero sin duda dos destacan sobre las demás y el resto rotan a su alrededor como organizaciones satélites, Estado Islámico (ISIS) y el Frente Al-Nusra (el nombre de Al Qaeda en esta zona del mundo), entre ellas se encuentran enfrentadas y en ocasiones han llegado al enfrentamiento armado por el control de zonas estratégicas, esto último puede parecer bastante raro, pero si repasamos la historia no nos faltarán ejemplos de situaciones similares, en la resistencia francesa durante La II Guerra Mundial, los resistentes partidarios del general Charles De Gaulle y los resistentes franceses estuvieron enfrentados, y en ocasiones llegaron a la eliminación del oponente, algo similar ocurrió durante nuestra Guerra de la Independencia Española, los Liberales y los Absolutistas no tenían precisamente los mismos planes de futuro, lo que no impidió que los ingleses ayudaran a unos y a otros según el momento y la conveniencia.

El escenario en Siria es similar, el peso de los combates parece haberlo llevado hasta ahora Estado Islámico pero parece que empieza a flojear, posiblemente este faltándoles el apoyo de los sauditas que metidos hasta el cuello en Yemen les pueden estar desatendiendo, esto está dando un protagonismo renovado a otras formaciones, incluso si los viejos aliados dan ya por amortizado al Estado Islámico (ISIS) puede que asistamos a su destrucción por parte de sus antiguos amigos, para que no molesten ni interfieran en sus nuevos chicos sobre el terreno, al final lo importante para ellos es terminar con Bashar Al-Assad, y en Washington parece que les importa poco quién haga el trabajo sucio, lo que realmente les preocupa es tener que explicar que han estado colaborando, financiando, y protegiendo al Estado Islámico (ISIS) y a Al Qaeda.

Y esto, y no otra cosa es lo que hace que nuestros chicos de la prensa líen cada día más a los ciudadanos, porque mientras la gente no entienda el conflicto no hará las preguntas molestas.