Desde Democracia Nacional vemos con enorme preocupación las acciones que está llevando a cabo el gobierno español para gestionar la avalancha de inmigrantes ilegales que estamos sufriendo, ya que puede provocar un efecto llamada sin precedentes. En efecto, es el propio gobierno, a través de Salvamento Marítimo, el que “rescata” a estos inmigrantes haciendo el traspaso de los mismos desde la barca nodriza que los trae y llevándolos a Canarias. Ahí son instalados en un CATE con todos los gastos pagados y con la atención constante de un sinfín de ONGs. Pero lo que no habíamos visto hasta ahora es que estos inmigrantes fueran repartidos en hoteles y balnearios de lujo por toda España.

Van a permanecer meses en esa situación. Los que se aprovechan de la trampa del derecho de asilo (que no tienen, pues estos son puros inmigrantes económicos) ya son inexpulsables, por lo que a partir de ahora se limitarán a disfrutar de su estancia mientras el gobierno, las ONGs y las patronales van preparando el terreno para su legalización. Es un premio en toda regla a su entrada ilegal que, como decimos, lo único que hará es animar a millones de africanos más a venir a España lo que, teniendo en cuenta la explosión demográfica fuera de control que vive ese continente, se puede convertir en un problema social de primera magnitud, teniendo en cuenta además que no estamos ante una inmigración solamente laboral, sino que es una inmigración de reemplazo. Aparte, no tenemos ni idea de los antecedentes de estos inmigrantes que están llegando en masa a España ni sabemos sus auténticas intenciones. Es una absoluta temeridad acogerlos y soltarlos por las calles como si nada.

Tanto el ministro Escrivá, como los gobiernos de España y Bruselas, no se cansan de anunciar los “millones y millones” de inmigrantes que han de venir en las próximas décadas a España. Teniendo en cuenta las tendencias demográficas internas, el resultado a medio y largo plazo será el desplazamiento de la población autóctona y su reemplazo por gente de fuera, en especial por africanos y musulmanes.

Los españoles tenemos todo el derecho del mundo a oponernos a dicho reemplazo y, como indígenas del país, a conservar, mantener y perpetuar todo lo que heredamos de nuestros padres y antepasados. Nos sorprende que haya que explicarle algo tan básico a la izquierda, que es radicalmente “indigenista” en todas partes…excepto en Europa, donde los indigenas el único derecho que parecen tener es el de callar y aceptar su extinción sin protestar.

Hay que parar ya esta avalancha de inmigrantes ilegales llevando a cabo un bloqueo naval que les obligue a volver al país del que salieron, hay que parar estos realojos en hoteles de lujo que son un insulto a todos los españoles que lo están pasando mal y, por supuesto, hay que revertir esta política de reemplazo y empezar a promover que la juventud autóctona pueda formar familias que garanticen su continuidad étnico-cultural. Porque no queremos ser los palestinos del futuro.

Por todo esto, DN os invita a la doble actividad que va a realizar en Madrid el próximo sábado 4 de noviembre. En primer lugar, una concentración pública con asistencia libre, en la Plaza Carlos Trías Bertrán, para protestar contra la actual política de inmigración del gobierno de España. Y a continuación, en un acto-charla en el que se denunciará el gran reemplazo que está teniendo lugar en este mismo momento de los indígenas españoles por poblaciones importadas de fuera.

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