CRÓNICA DE LA CONFERENCIA:

El viernes 24 de octubre , en el CNS de Valladolid, El Alcazar, Alberto Paredes nos ofreció una interesantísima conferencia titulada: Desmontando al inmigracionismo.
La conferencia estaba prevista para las 8 de la tarde, como ya suele ser habitual, empezamos con cuarenta minutos de retraso, pero el tema era muy interesante y hubo muy buena asistencia de gente. La exposición de Alberto Paredes, fue muy entretenida y dinámica, incluyendo en ella numerosas citas de autores, políticos y filósofos, es un tema tan amplio y lo tiene tan bien estructurado que daría para un ciclo completo de conferencia. Basó su exposición en siete “dogmas de fé” o “mitos”, como él prefiere llamarlos, con los que los “bien pensantes” nos bombardean a diario.

Primer mito: Se lo debemos, papeles para todos
O sea, la inmigración presentada como una especie de castigo histórico por los pecados de Occidente. Expuso lo que había supuesto Occidente en el desarrollo mundial y el caso de España en particular, sin esconder la parte de interés que en ello tenían, pero que había supuesto, en la mayoría de los casos, un beneficio para los territorios intervenidos y que mejoraron sustancialmente gracias a esta intervención occidental, por lo que no debemos tener ningún sentimiento de culpa, aparte de la barbaridad que supone la premisa de “papeles para todos” y sin ningún control de cualquier tipo.

Segundo mito: Ningún ser humano es ilegal
Una de las grandes majaderías del “lobby” pro-inmigración destinada a convencernos de que los estados soberanos y territorios nacionales son en realidad espacios diáfanos a-legales de acampada libre a disposición del primero que llegue. Los hombres no son ni legales ni ilegales en si mismos, son sus actuaciones, así como sus estados, los que les convierte en individuos sujetos a derechos o ajenos a ellos. Aquí arremetió contra el papel que juegan las ONG´s en todo este tema preguntando ¿qué nos parecería una ONG u otros organismos dedicados a promover el fraude fiscal, infracciones laborales o colaboración indirecta con mafias organizadas? ¿Es comprensible, bajo los postulados pro-inmigración, que cualquiera que cometa una falta o delito pueda alegar en su favor el consabido “ningún ser humano es ilegal”? Acompaño esta parte con la cita del escritor austro-alemán Gerad Honsick: “si el lugar de nacimiento prevaleciera sobre la nacionalidad, entonces sería sabido que un gato nacido en la tienda de peces es un lenguado”

Tercer mito: Los inmigrantes nos enriquecen con su cultura
En algunos casos si, en otros mucho no. En muchos casos esa supuesta “cultura” es solo basura, llevando a barrios como Lavapiés en Madrid o El Raval en Barcelona a una autentica degradación en todos sus sentidos. Una aportación de una cultura semejante a la nuestra puede enriquecer pero otra totalmente distinta lo que crea es conflictos. Abordó aquí el tema sanitario, hablando de enfermedades ya erradicadas en España y que ahora las tenemos de nuevo aquí, u otras que nunca ha habido como puede ser el ébola. También mencionó como elemento “enriquecedor” los altos índices de delitos cometidos por inmigrantes, sintiéndolo por sus defensores, los hechos son tozudos y los datos fríos, dando datos tales como que mas del 50% de los delitos cometidos en España son obra de extranjeros, así como el 75% de los delitos mas graves, eso teniendo en cuenta que “solo” representan al 12,5% de la población.

Cuarto mito: Los inmigrantes vienen a pagarnos las pensiones
Este mantra nos lo han repetido hasta la saciedad por todos los medios posibles, actualmente en España hay 6.000.000 de inmigrantes “legales” y se calcula que puede haber entre 1.500.000 y 2.000.000 mas de ilegales, en nuestra mejor etapa económica el número de trabajadores extranjeros fue de 1.800.000, ¿de qué viven esos 5 o 6 millones de extranjeros que no trabajan? ¿Cuántos recursos consumen y cuanto aportan? ¿Cuántas subvenciones reciben a costa de los derechos de los españoles?

Quinto mito: Los inmigrantes hacen los trabajos que los españoles no quieren.
Esta es una verdad a medias, los españoles no quieren trabajar por un sueldo de miseria cuando cobra más por otras prestaciones sociales por no hacer nada, o sea que los inmigrantes no hacen el trabajo que los españoles no quieren hacer, lo que hacen es el trabajo que los españoles no aceptarían por sus lamentables condiciones, ¿Qué ha hecho la inmigración masiva? Acentuar aún mas estos caso rebajando los salarios a niveles de miseria, con el beneplácito de la patronal, la principal interesada en que se pague menos a los trabajadores y a los sindicatos de “clase” que han traicionado a los trabajadores españoles, permitiendo y alentando la entrada masiva de trabajadores foráneos. Se ha llegado al punto de ofrecer solo puestos de trabajos para extranjeros, si esto se hiciese al revés el empresario sería multado y es posible que hasta encarcelado por discriminación.

Sexto mito: Los españoles también fuimos inmigrantes.

Es cierto, muchos españoles emigraron entre las décadas 50, 60 y la mitad de los 70 del siglo XX, esta emigración fue en su gran mayoría regulada desde los países de origen, principalmente Alemania y Francia, países que necesitaban mano de obra después de la Segunda Guerra Mundial, que estaban reconstruyendo sus países, que el crecimiento anual era de más del 4% llegando a duplicar este dato, ¿que también hubo trabajadores que fueron sin contrato de trabajo? Es verdad pero rápidamente fueron regularizados ante la necesidad de mano de obra. Y un dato muy importante: La gran mayoría de estos trabajadores tenían clara su idea de retornar a España como así hicieron a partir de 1973. La inmigración que sufrimos en España no es por una demanda de mano de obra, es por abaratar salarios, la mayoría de los extranjeros no quieren volverse a su país, aquí viven mucho mejor, es más, lo que están haciendo es traerse a sus familias, padres, hermanos, mujeres e hijos, lo que nos puede dar una idea de que su intención es no moverse de aquí.

Séptimo mito: “La inmigración es un derecho”
Este punto lo abordó desde lo que nos inculcan día a día con lo políticamente correcto, impulsado desde 1923 por el Instituto para la Investigación Social, también conocido como Escuela de Frankfurt y auspiciada por el multimillonario judío Félix Weil, de aquí han salido las bases para lo que se conoce como “marxismo cultural” donde la arraigado la idea de que el progresismo es lo bueno, que son la vanguardia de la cultura. La idea es transformar simples posicionamientos ideológicos en derechos absolutos, ya que el derecho fundamental es, como se sabe, irrenunciable. ¿Quién puede desechar un “derecho” tan esencial como es la inmigración alógena, sin que acabe acusado por la opinión pública de nazi, racista o xenófobo? La izquierda política nos han hecho creer que solo ellos poseen una superioridad intrínseca en todo lo concerniente a las valías y a los valores, algo que no poseemos todos los permanecemos ajenos a sus postulados.

Este es un pequeño de resumen de la conferencia, que a ratos se convertía en debate, ya que bastantes de los asistentes hacíamos preguntas a Alberto Paredes. Al terminar la conferencia muchos de los asistentes se quedaron y, durante dos horas, se improvisó una tertulia entre todos que fue muy amena e instructiva.
Desde aquí quiero dar las gracias a Alberto Paredes su magnífica colaboración con Democracia Nacional y por ofrecernos su estupenda conferencia, de la que todos salimos encantados y con un poco mas de idea de cómo son las cosas realmente.

DESMONTANDO