No es casualidad que estén ocurriendo al mismo tiempo conflictos en Irán y Venezuela. Irán es el principal enemigo de Israel en Oriente Medio y Venezuela es el principal aliado de Irán en Hispanoamérica. Por eso Israel quiere acabar con los dos y utiliza a su títere Donald Trump como ejecutor de la acción.
No es casualidad que Netanyahu esté en casa de Trump estos días. Ha ido para darle las órdenes en persona. Esto debería ser muy humillante para cualquier patriota norteamericano. Este es el motivo por el que los más anti-Venezuela de España sean al mismo tiempo los mayores defensores de Israel. No es casualidad, tampoco.
A ninguno de los dos les importa lo más mínimo el futuro de los venezolanos y de los iraníes. El plan es implantar en Irán un sistema demo-liberal globalista al estilo europeo para ir debilitando al país hasta provocar su implosión interna o algún conflicto con sus vecinos sirios y afganos. En cuanto a Venezuela, la idea es llevar al poder a la “oposición venezolana”, es decir, al PPSOE de aquel país, una banda de progres liberales globalistas masones al servicio de Washington y Tel-Aviv.
Nuestras simpatías por el marxista de Maduro son nulas y no veríamos mal su derrocamiento, pero más que nada porque eso podría provocar que muchos inmigrantes venezolanos y de otros países “latinos” se marcharan de España y podría también perjudicar al PSOE y Podemos, lo que siempre es bueno.
El problema es que, de alargarse el conflicto, pueda pasar lo contrario, que se provoquen más estampidas de inmigrantes venezolanos hacia España. Por su parte, El Gobierno español ya está tardando en prohibir los vuelos desde Venezuela hacia España. No lo hará.
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