NO hay dos Españas. Hay una España verdadera y otra que es la ANTI-España, la negación de la verdadera.

Este sábado lo hemos vivido: en Guadalajara, una multitud de españoles biennacidos y dignos de su condición, aclamaron, aplaudieron y vitorearon el desfile conmemorativo del Día de las Fuerzas Armadas. En respetuoso silencio escucharon nuestro Himno Nacional y emocionados rezaron por nuestros Caidos.

Por la noche se vivió la vergüenza, una vez mas, de ver a una turba, la chusma degradada, aprovechando un partido de futbol para berrear y abuchear ese mismo Himno Nacional. Como si fuese ya una “costumbre” admitida, algo “normal”.

Un “derecho” a la ofensa a todos los españoles, “consagrado” por unos jueces prevaricadores y unos políticos traidores.

¡Vaya bochorno escuchar al Jefe del Estado, por la mañana, su “orgullo por ser el jefe supremo de los Ejércitos” y, pocas horas después verle, impávido e indiferente, cómo se ofendía vilmente un símbolo sagrado de la Patria, que los militares han jurado defender hasta dar su vida.

Años de permitir lo inadmisible nos han llevado a donde estamos: arruinados, desunidos y con nuestra identidad nacional negada y vapuleada. En manos de partidos sin principios, ni valores, que venden España por un miserable puñado de votos.

De manera que hoy, nuevamente, ¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVAN NUESTROS EJERCITOS CON HONOR!

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