No la busquen en la cartografía, no la relacionen con “biminis roads”, ni con misteriosos restos arqueológicos, la Anti-España se encuentra superpuesta a nuestra España, coinciden en área, volumen y perímetro. Si quieren pueden buscar cuándo se origina el concepto en sí, pero no se van a quedar convencidos, muchas hipótesis, muchos supuestos, pero casi que nos da igual, yo diría que la Anti-España surge al tiempo que la propia España.

Hay un libro de José Carlos Camelo da Costa que se titula “¿Por qué algunos españoles odian a España?” Eso mismo me he preguntado yo millones de veces. ¿Qué les ha hecho España a todos éstos? Puede que ni ellos mismos lo sepan. Puede que no les haya hecho, absolutamente, nada. Simplemente han crecido así con esa idea, con ese concepto y así se irán al otro barrio. Rectificar es de sabios y un arrepentimiento siempre es bien venido.

¿Quién les puede intentar convencer de que la Anti-España no es la solución? Se puede intentar en cualquier momento, pero lo más seguro es que no funcione o que en cuanto te des la vuelta te hagan un corte de manga o una peineta, según el estado anímico.

Si le damos la vuelta a la pregunta: ¿Qué argumentos tiene un anti-español para convencernos a nosotros a ser uno de ellos? Pues pruébenlo cuando quieran, pero no sabrá ni por dónde empezar, lo más seguro es que nos insulte y quiera que desaparezcamos de su vista.

Bueno, pues nada nuevo bajo el sol, seguramente seguirá cada loco con su tema.

¿Desaparecerá algún día la Anti-España? No hace falta que vayan a buscarlo a ningún sitio, a lo mejor Nostradamus, el famoso boticario y adivino, dejó algo escrito, pero yo les garantizaría que no, son demasiadas las fuerzas malignas que confluyen sobre nuestra Patria, tanto a nivel interno como externo. Preocupantes todas ellas, pero las que más deberían inquietarnos son las internas, pues a veces no sé si la nao va sola o si la mueve un grupo de kamikazes.

Con un gobierno nacionalista español, que velara por los intereses de España, las fuerzas malignas externas pasarían a un segundo plano, pues se rechazarían directamente, se combatirían dialécticamente, políticamente, económicamente o, si fuese preciso, militarmente.

Internamente sería más complejo, pero hay muchas formas de hacerlo, radicalmente habría muchas maneras de atenuar ese odio, pues como decía el título del libro mencionado, parece que todo se debe al odio. El odio puede tratarse, aunque lo primero tendríamos que saber por qué surge ese odio. ¿Se nace con él o alguien nos lo mete ya en los biberones?

El tema que nos ocupa y preocupa, puede que dé para un libro de esos gordos, con los que se castigaba antes en las escuelas graduadas; si cogiésemos una hoja en blanco (o una tabla Excel, por aquello del mundillo digital) iríamos volcando un sinfín de pretextos que tendrían los anti-españoles, pero si hiciésemos una doble columna, los patriotas españoles, con nuestras razones de ser Una España Grande, Libre y Fuerte, ganaríamos por goleada, pues sólo España funcionando como una única Nación puede triunfar y funcionar correctamente.

La Anti-España, fruto del progreso de los progresistas, muta, lo que otrora eran dos o tres características que los diferenciaba de la auténtica España, ahora son infinitas características, pues todo ha ido a peor y me centraré en el último medio siglo en el que no hay día que pase que no salte una noticia peor que la anterior.

En una línea podríamos resumir las características “de toda la vida”, como diría mi buen amigo Miguel Ballester, aquellas cosas de las que no se puede hablar en comidas familiares: bandera y religión. Esas diferencias son las que en el régimen anterior y en la transición (esta palabra es un comodín, poco más) dieron lugar a las “dos Españas”, después se pedía también una España y no cincuenta y una, ya saben. Pues ahora tenemos tantas como CCAA y, por supuesto, Ciudades Autónomas. Eso también es Anti-España, dividir, trocear la Unidad Indivisible en regiones, en las que en todas ellas hay movimientos para independizarse, separarse,

segregarse o como le quieran llamar, cada una con su manual de instrucciones diferente al de los demás. Sabemos todos que esta división causa muertes: plandemias, incendios, riadas, etc. en las que unos por los otros nadie actúa por si le hace el trabajo a otro.

Pues voy a ir acabando, diciendo que la Anti-España se tiene que combatir, desde nuestras posiciones patrióticas, las CCAA nos enfrentan y no podemos avanzar ni competir, la UE nos roba la soberanía, pretende anular los estados nación y, además, nos sanciona, la OTAN se lleva al ejército a lugares en donde no tenemos nada que ver, a lugares en donde crearemos más enemigos que amigos, al tiempo que nuestra protección y seguridad en las fronteras se queda abandonada, sin llegar a protegernos en la totalidad de nuestra geografía, como bien es sabido.

La Agenda 2030 es Anti-España, cualquiera de sus 17 objetivos de desarrollo sostenible. Permitir la invasión de reemplazo es Anti-España, la multiculturalidad nos anula, todas nuestras tradiciones tienden a su desaparición, desde la Semana Santa, la Navidad, pasando por todo el folclore y gastronomía.

Atentar contra la familia tradicional es Anti-España, dos padres, dos madres, un perrhijo al que vistes con traje de gala o con la equipación del Real Madrid, así como las fiestas asquerosas del orgullo, etc.

Cargarnos el sector primario con placas solares, molinitos, convenios con el país vecino del sur o con otros lugares más lejanos, con incendios, con riadas, con geoingeniería, todo esto es Anti-España, si nuestros ancestros vieran como todo su sacrificio se va por la borda, menuda falta de respeto.

Entrar a comprar en la tienda del chino es Anti-España, acostumbrarse a comer esos menús asiáticos de cuyo nombre no quiero acordarme es Anti-España, destruímos el pequeño comercio local español de siempre y nuestros productos agrícolas, ganaderos y pesqueros pasan a un segundo plano hasta arruinar a nuestros compatriotas.

ganaderos y pesqueros pasan a un segundo plano hasta arruinar a nuestros compatriotas.

Comprar un coche de esos modernos procedentes de ahí, de donde proceden todas las cosas, significa que la industria española y europea la vamos a acabar de ahogar, y seremos nosotros los máximos responsables. Un SEAT y un CUPRA son (aún) marcas españolas.

Comprarse camisetas de la Selección con nombres raritos o celebrar goles de jugadores que “no son de aquí” también es contribuir al fortalecimiento de la Anti-España.

Mirar la televisión, escuchar la radio o leer el periódico como “toda la vida” también es colaborar con la Anti-España, pues todos están (por el momento) adoctrinados por los Gobiernos (lo digo en plural), pues las nóminas no se garantizan sólo con la publicidad.

Otro día seguiré, no se junten con cualquiera, busquen a los suyos, practiquen el mejor de los proselitismos para RECONQUISTAR ESPAÑA y no CONTRIBUYAN CON LA FARSA (MAL)PARIDA después del 20/11/1975, aunque para los amigos suele denominarse el RÉGIMEN DEL 78.

Luchen por la España que desean, eviten palabras y términos “progresistas”, rebélense contra todo lo anti-español y recuerden que, pequeños gestos son poderosos. ¡Todo por España! ¡Adelante por España! ¡Arriba España!

Por Luis Alberola.