Ayer vivimos un nuevo espectáculo organizado por el inmigrante podemita Mbaye. Como suele ser habitual, este marxista antiblanco se dedica a provocar situaciones con la policía forzando a los agentes a actuar, para poder tener luego material para llamar la atención y que alguien hable de su repugnante partido. No le importa incluso ser detenido, porque luego, gracias a la protección de la que disfruta, es liberado de inmediato. Es inaudito y muy poco habitual que a alguien detenido por resistencia y atentado contra la autoridad se le libere al día siguiente, sin más.

La estrategia de Mbaye es la misma que la de los nacionalistas negros, antifas y demás ultraizquierda de Estados Unidos: provocar, aprovechar y exagerar casos de supuesto “racismo policial” para tener la excusa de poder provocar altercados callejeros. Y ese es el motivo por el que Podemos está tan interesado en importar en masa el mayor número de inmigrantes hacia España. Esperan aprovecharse de esa masa desarraigada con vidas precarias para instrumentalizarlas. Aspiran a incitar su odio de clase y su odio racial para usarlos en su beneficio político.

Lógicamente, un individuo como este es un peligro para la seguridad de un país. Y tiene gracia que hable de un supuesto “racismo” un señor al que se le permitió entrar en España ilegalmente, permanecer y trabajar ilegalmente en el país cuatro años, luego se le regularizó y finalmente se le concedió la nacionalidad. Es una vergüenza para los auténticos españoles ver cómo algo tan sagrado como su nacionalidad se regala a personajes como este. Personaje que, viendo cuál es su estrategia (provocar revueltas dentro de la comunidad inmigrante) no puede permanecer ni un día más en España. Se le debe retirar la nacionalidad y ser devuelto a su país de origen de inmediato.

En cuanto a su partido, Podemos, debe ser ilegalizado cuando antes. No solo va de la mano de todos los proetarras y golpistas separatistas enemigos de España, sino que por boca de Irene Montero ha hecho un llamamiento abierto a reemplazar a la población española por extranjeros. Estamos hablando de un partido que, de manera deliberada, busca romper la unidad étnica y territorial del país con el objetivo de crear el mayor caos y daño posible. Sus dos lideresas, las marxistas desquiciadas Belarra y Montero, odian abiertamente a los españoles, en especial a los hombres.

Ningún Estado soberano puede permitir este tipo de movimientos en su interior. Las naciones tienen derecho a defenderse de sus enemigos, también los internos.

Mbaye debe ser expulsado de España, y Podemos, ilegalizado.